Satisfacción.

Dijo que tenía ganas de dejar el pueblo y con él su vida atrás. Que quería conocer mundo, aunque en el fondo supiera que se le quedaba pequeño. Me dijo que me fuera con ella, que la vida nos esperaba, que el destino no hacía visitas a domicilio. Casi dejé que me engatusara con sus propios sueños que también quería para mí, con su nueva vida que quería compartir conmigo para no perderme, porque se había acostumbrado a mí y nunca soltaba algo que le hacía sentir agusto, aunque fuera con los pies sobre la tierra…Pero ésa vez tubo que hacerlo, y se fue. Volvía después de cada viaje a atormentarme con descabelladas y peligrosas aventuras que ella describía como maravillas, pero agradecía su visita como ninguna otra, porque ella era así y no hubiera sido de otra forma aunque mis quebraderos de cabeza se lo hubieran agradecido…Cada vez que volvía me enseñaba algo nuevo: que los leones eran los reyes de la selva y que incluso había hombres que les temían, o que los pingüinos se agrupaban en círculos enormes para protegerse del vientoy el frío…Cada vez que volvía le contaba que había reconocido sus pasos en el umbral de la puerta y otras cosas banales, que sabía que no le interesaban, como que había arreglado el carburador o que hubo una plaga de hormigas el año pasado. Y las dos sonreíamos, satisfechas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s