~6~

Búscame las cosquillas,

querido,

que no sé dónde las he dejado.

Se me habrán perdido, sin quererlo,

entre mis curvas, pliegues,

enredos y arrugas.

O quizá se haya pegado

a la suela de mis zapatos,

a mis legañas,

o a mi dulce y somnolienta

almohada.

Ven, encuéntralas,

y puede que luego

tengamos tiempo para

dormir sobre nuestro

palpitante y desbocado

aliento,

hasta que el fuego nos llame y

nos queme

de nuevo.

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