No somos nada.

No somos nada.

Ni el crujido de una silla,

ni brisa marina,

ni siquiera quemazón.

No somos nada.

Y así, sin ser,

vamos tirando,

sin quejarnos demasiado,

no fuéramos a molestar

a los presentes cotidianos

que sí ocupan un lugar relevante.

08/08/2016

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Veinte y uno. 

Veintiún clavos en esta cruz:
Dos por cada ojo
Siete en el vientre
Cuatro en las palmas de las manos
Tres en el eco de la voz
Y otros tres en los dedos
Pulgar
Índice
Corazón
Respectivamente
De la mano diestra.

Veintiún clavos en esta cruz
Que atraviesan cada palabra
Conocida o reconocible
Desde la memoria retrospectiva
A todo ápice de imaginación.

Condicionan su vaivén lento
La susurrante cadencia
De la tinta sobre el papel:
Todo desgarro posible del alma.

Diagnóstico final:
Verborrea pseudopoética irreparable.