Inventario

-La maleta, la barbacoa y la caja de dulces de la tita, al maletero.

Veinte poemas de amor y una copla desesperada al hilo musical de la memoria…”Ojos verdes, verdes como la albahaca, verdes como el trigo verdes…Y el verde, verde limón”.

-¿Qué hacemos con los amaneceres y las lágrimas de San Lorenzo?

-No los vimos.

-Pero los soñamos…

-Una espinita clavada.

Las golondrinas dentro de las casas abandonadas, los nidos, los aullidos del perro de la vecina, el polvo del corral que mamá barría tres veces al día…Eso, eso lo dejamos.

Nos llevamos los besos de la niña, el recuerdo de su pelo rizado, la gracia de vernos. Las lágrimas de la tita porque odia las despedidas…

y yo…yo también.

A veces pienso en ti.

Cuando estoy sola a veces pienso en ti.

Ayer te encontré, resulta.

Te encontré en el gotelé de mi cuarto, en un rincón, casi en una esquina.

Te encontré y te miré a los ojos. Me atreví, ya ves.

O quizá no.

Fue sólo un segundo, pero ahora cada resquicio de estas cuatro paredes huele a ti.

Te hablé y me hablaste.

No recuerdo qué fue. No recuerdo qué.

Otra vez

te quedaste inmóvil al borde del camino.

Y me quedé esperando, como una tonta.

Hasta que desapareciste.

Pensamientos sobre unas escaleras.

Fragmento de mi diario, mañana del 22 de agosto de 2014. Sobre unas escaleras.

 

Aquí cada uno con lo suyo. Soy gilipollas, pero debo renacer.

Otra vez.

Renacer está bien. Aunque él me importe. Otro gilipollas.

De gilipollas está plagado el mundo, y tuve la maldita suerte, pereza y soberana dicha de encontrarme con él.

Precisamente.

Con él, que encajaba. Que ni de amante repudiado le hubiera dado la espalda.

Pero la vida es así,

¡cómo explicarlo!

Vivir duele. Tanto que acaba matando.

Pues eso. Mientras, me quedo matándome un poquito, me enciendo un cigarro (uno tras otro) hasta que vuelvas a pasarte por aquí o te delates y muera, que de algo hay que morir.

Domingo

Es domingo

y anochece…

siento en el corazón versos más tristes

que una noche estrellada con sus azules astros, tiritando a lo lejos.

Siento en el corazón versos más tristes,

mucho más tristes,

y sin embargo no dibujan la pena mía.

Otro corazón maldito, harto,

sufre esta noche y  llora.

Otro corazón abierto, aullando a la luna.

Otro corazón marchito, por sentir siempre demasiado.

Ya no.

Hoy te plantas frente a mí,

me vienes como a reprocharme ,

como a joderme el día,

como si hubieras sido tú al que le rompieron el corazón en pedazos.

Y sin embargo esperas que agache la cabeza,

como hice siempre,

te diga que lo siento, que me importa,

que voy a sufrir contigo si hace falta,

que te quiero, supongo

cuando en realidad ya no.

Por esta noche con eso basta.

Riégame esta noche

De tus secretos mejor guardados;

Suéltate el pelo en mi almohada

Que hoy tengo el corazón lisiado.

Necesito palabras de calor,

Esnifar el color de las flores

Para evitar el daño

Que se cuela entre las rendijas de palabras

Escondidas en el fondo de los vasos.

Muéstrame el jardín de las almas solitarias

Y quedémonos ahí por un rato

Que hoy no quiero promesas de amor,

Hoy no quiero más leyendas urbanas.