Inventario

-La maleta, la barbacoa y la caja de dulces de la tita, al maletero.

Veinte poemas de amor y una copla desesperada al hilo musical de la memoria…”Ojos verdes, verdes como la albahaca, verdes como el trigo verdes…Y el verde, verde limón”.

-¿Qué hacemos con los amaneceres y las lágrimas de San Lorenzo?

-No los vimos.

-Pero los soñamos…

-Una espinita clavada.

Las golondrinas dentro de las casas abandonadas, los nidos, los aullidos del perro de la vecina, el polvo del corral que mamá barría tres veces al día…Eso, eso lo dejamos.

Nos llevamos los besos de la niña, el recuerdo de su pelo rizado, la gracia de vernos. Las lágrimas de la tita porque odia las despedidas…

y yo…yo también.

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